Tres décadas escuchando lo que los cuerpos no pueden decir con palabras.
Empecé en una coral de gospel con seis años. Pasé por el rock, el jazz libre, la world music y la música tradicional. Compartí escenario con Rosa Zaragoza, Dave Stringer, Joan Miró y Joan Condal.
En algún punto de ese camino, el sonido dejó de ser música y se convirtió en presencia, en vibración, en espacio sagrado. Hoy facilito Baños Sonoros por todo el mundo. Lo que hago no es un espectáculo. Es un encuentro.
Estar aquí y ahora, con atención plena y escucha profunda.
Vivir y crear desde la autenticidad y los propios valores.
Acompañar procesos de cambio a través del sonido.
Recordar que somos parte de algo más grande.